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1/26/2008 EN PcCITYSábado, 19 de Enero de 2008, h 17.00 – Ya estamos en la segunda mitad de Enero, todo corre rápido, por ahora bien, porque cuando todo corre rápido pero mal, como ha sido casi siempre en la segunda mitad del año pasado, no hay que alegrarse, mientras que si corre rápido pero bien, bueno . . . ¡ojalá sigua así! […] Mientras tanto, esta semana he empezado el curso de formación para PcCity. La noticia es que hoy es Sábado y todavía no me han echado; más, la formadora me ha dicho «¡Hasta el Lunes!» . . . Esa formadora, la que esta semana nos ha dado la mayoría de la formación, se llama Sally, tiene 39 años (40 en Diciembre), es marroquí, pelo rizado teñido de amarillo […]. Sally es particular, es simpática, sensible, divertida, nos lo pasamos todo el tiempo riendo con ella, nos dice siempre que de informática no sabe más que nosotros y tal vez sea verdad, por cada mínima duda sale corriendo a preguntar a algun compañero, así que el curso se revela cortado y, de seis horas que hacemos (más una de pausa - sin contar todas las otras pausas que hacemos para descansar y para fumar -, más dos de escucha) realmente hacemos ni la mitad. A suportarla casi siempre es Antonio, español, 30-35 años, originario de Cáceres, pero asentado desde chico en Alcorcón, de estatura mediana, el pelo rasado (no por elección suya), barba, bigotes, una voz fuerte y clara como he escuchado pocas, siempre sonriente y disponible, extremadamente gentíl. Ayer, al salir, fuimos a tomar una cerveza juntos y charlar un poco más. Me acompañan en la formación dos italianos más: Mariangela, 22 años, originaria de la provincia de Brindisi, y Luca Rossi, 40 años, ferrarese, tal vez gay, seguramente un poco raro. Con ellos también lo llevo bien, sobre todo con la chica. Nuestros supervisores son Luciano (otro pugliese) y Francesco. Este último, siciliano, también sobre los 30-35 años, siempre bien vestido, con una barbilla (me refiero a la parte entre la boca y el mentón) muy larga, directo, hasta vulgar (ayer, hablando, nos dijo algo como «El vendedor está dispuesto a todo para venderos el producto, hasta a chuparos la polla», utilizando el término italiano “bucchino”, dialectización de “bocchino”), el de nivél más alto, es lo con lo que hemos tendido más contacto: él nos recibió el Lunes a la mañana, a él hacemos referencia por cualquier duda o consulta, él nos da buena parte de la formación. Con todos va muy bien, son directos, nada formales y por ahora no hay problemas. Hemos empezado a tener contacto con la gente que ya trabaja allá, sobre todo gracias a las escuchas, que solemos hacer las dos horas finales de cada día, de h 20.00 a 22.00. Realmente el primer contacto con ellos lo tuvimos el Lunes a la hora del descanso: dos chicos italianos se acercaron y nos empezaron a hablar. Eran Massimo (origenes altirpinas) y Sergio (sardo). Son dos de los del sector Italia, con los que estaremos a contacto si realmente todo va bien. También en nuestro horario están Carlo (el primero con lo cual hice escucha), chico del nord de Italia, altísimo, con tres piercing y look particular, ojos azules, pero muy elegante, Giorgio, romano, pelo rasado (él también por costricción), siempre sonriente, con él hize escucha ayer, Angelo, sardo, pelo largo y espaldas fuertes, que anteayer Giorgio definió “enanito maléfico”. Las horas de escucha son realmente las mejores, ya que hay poco trabajo en ese franja horaria y las pocas llamadas que hay son de volverse locos, con cosas y personas absurdas, que nos morimos de la risa. La formación es importante. Nos dan bases de informática (ay, cuando no quise ponerme con mi hermano y con zio Orlando para aprender algo . . .), sobre todo de harware, pero también mucho de software; ya vamos pasando a las garantías (la gente que llama tiene una garantía por la cual cualquier problema hardware se lo arreglamos, si podemos nosotros por teléfono, si no se le manda el aparato a un laboratorio, si no se le cambia del todo) y con los sistemas y con cosas complicadas o largas de aprender. El Jueves casi me volvía loco, tuve miedo, pero todo el mundo me dice que es tranquilo, que todos han empezado sin tener la más mínima idea y que la formación tampoco sirve de mucho, ya que se aprende en el campo. Yo por ahora me siento contento. Aprendo mucho y, sobre todo, siguo. Ya voy hablando de vacaciones, de incentivos, entro en lo específico con los compañeros como con los jefes. De esas cosas iré contando con el tiempo. Esperando que el tiempo sea mucho . . . . . Domingo, 20 de Enero de 2008, h 17.40 – Anoche salimos. A las h 24.05 me llamó María Valeria y me dijo que Belén la había invitada a ir a tomar una cerveza con ella y con Stefania y Melina en un pub irlandés por Huertas. […] Hay poco que decir. Me duché, me vestí y fui para la Puerta del Sol, donde María Valeria y Belén me esperaban. Nos dirigimos hacia el O’Neill de la Calle Principe (la segunda paralela a la Calle de la Vitoria, alejándose de la Puerta del Sol, donde supuestamente nos esperaban Melina y Stefania. Entramos, pero no había nadie conocido, así que les mandamos un sms y pedimos una pinta de Guinnes cada uno. Mientras esperábamos nuestras cervezas, encontramos a Stefania, que enseguida nos alcanzó, sin Melina, pero acompañada por una pareja de amigos suyos venidos a visitarla desde Varese, el chico se llama Fabio, la chica no me acuerdo. Dicho que Belén es un encanto, que Stefania es muy agradable y que los amigos no se demonstraron de menos, nos quedamos un rato allá, tomamos nuestras bebidas, charlamos. Cuando salimos, Stefania nos djo que sus amigos quería probar el mojito, así que nos pusimos por Huertas y, preguntando, encontramos una disco donde hacen mojitos. En la disco estuvimos bien, buena música, buena compañía, bailamos, nos divertimos. […] En la toilette, yo y Fabio conocimos dos chicos españoles, uno estaba con su novia, otro (muy parecido fisicamente al tutor E.S.N. U.R.J.C. Jorge Rodriguez) buscaba novia. Los presentamos a nuestras acompañantes, ellos nos presentaron a los suyos/as. Nos fuimos de allí a las h 4.15 de la madrugada. Esta mañana nos hemos despertado a las h 14.00 y a las h 15.00 mi novia se ha ida al trabajo, mientras que yo disfruto de un día más de libranza. […] Sábado, 26 de Enero de 2008, h 18.05 - Otro fin de semana y, sorpresa, todavía no me han echado del trabajo, aguanto desde hace ya medio més. En teoría, ayer tenía que haber sido el último día de formación, hubéramos tenido que hacer un test (evaluativo pero no excluyente) y pasar lo demás de la jornada a hacer escucha activa. La práctica es que estamos atrasados con el programa, nos faltan todavía cosas para hacer, así que Francesco nos comunicó que seguiremos de formación hasta el Martes, para empezar a trabajar en serio el Miercoles, salvo más imprevistos (eso último lo añado yo). La semana ha sido positiva, productiva. He experimentado un ulterior acercamiento a los compañeros del sector Italia y también a otros, pero paralelamente también un progresivo alejamiento de las compañeras de la formación y un poquito hasta de Sally. He dicho “compañeras” porque ya es cierto: Luca es gay, o por lo menos bisexual. Las confirmas vinieron de un chiste que hizo con Giorgio que ya no me acuerdo y de otro comentario hecho conmigo y con Angela: estábamos en la hora de almuerzo, charlando, ellos dos buscan piso y hablaban de eso; Angela dijo que no le quedaría mal irse a vivir con gays, que son los mejores, muy gentiles, ordenados, etc etc etc; Luca contestó que él no lo haría, ya tuvo una experiencia en la cual se quemó . . . Yo de instinto pregunté «Ah, ¿già lo hai preso nel culo?», con él que contestó algo como «Bueno, yo no lo hubiera dicho exactamente con esas palabras» . . . Nada más que comentar. […] Espero todo sigua bien, que no hayan problemas, que yo consigua hacer el trabajo sin más dificultades que cualquiera, que finalmente me estabilize. La semana ha tenido poco más. El Jueves a la mañana salimos, fuimos al H&M y, aprovechando de las rebajas, me compré una camiseta de mangas largas que me gusta mucho. […] El Jueves se hubiera debido hacer la salida por el cumple de Olga (que fue hace unos díez días), pero las compañeras no la informaron y de cualquier manera María Valeria dijo que no hubiera querido ir, ya que ya salimos el fin de semana pasado […]. Pero, ¿saldremos este fin de semana? Hoy Flavia me ha enviado un sms, invitándonos a ir a almorzar con ella y otros amigos y después jugar al bowling. ¿El bowling a la tarde? Hace unos cuantos años que no juego al bowling, seis, tal vez siete, o algo así. Igualmente, no iremos, mi novia trabaja y yo no tengo ganas de ir sin ella. […] 1/13/2008 PILDORAS DE DICIEMBREViernes, 4 de Enero de 2007, h 20.26 – […] El día Jueves 6 de Diciembre fue mi cumpleaños. 23 años . . . Ya venía deprimiéndoma desde hace unas semanas . . . Ya 23 . . . La sensación del “tiempo perdido” a invadirme . . . ¿Festejar? ¿Festejar qué? Cuando la noche entre el 5 y el 6 María Valeria volvió del trabajo, me entregó su regalo: un libro del escritor portugués José Saramago, Todos los nombres. Fue un cambio radical respecto al año anterior, cuando a la tarde salió diciendo que iba a comprarme un regalo; esta vez lo hizo dos días antes, saliendo con la escusa de ir al gimnasio. ¡Me gustó! A la mañana fuimos a la FNAC para ver una televisión, ya que en esos días estábamos evaluando la oportunidad de comprar una. Allá nos alcanzó Casimiro, que se olvidó de la triste fecha. Yo, él y mi novia fuimos a almorzar al MadridMadriz. La tarde, sin Casimiro, la pasamos en casa, toda a contestar a telefonadas, e-mails, felicitaciones en messenger y en skype. Cuando pude liberarme, salimos, no me acuerdo tampoco donde fuimos ni a hacer qué. Lo que sí recuerdo es que a la noche teníamos que salir con los compañeros de trabajo de mi novia, pero finalmente ella no tuvo ganas . . . . . La primera semana de vuelta fue problemática también por otra razón más. Llegamos en Madrid el Domingo 2; el Jueves 6 y el Sábado 8 fue fiesta; así que prácticamente todo estuvo bloqueado por toda la semana, hasta el día 9, y no pude buscar trabajo. […] A la semana siguiente me puse, entonces, a buscar trabajo. Llegaron pocas llamadas y es que tampoco acudí mucho: tenía una entrevista el Martes 11 (Atento España) y no fui, una el Miercoles 12 (otra vez Qualytel . . . me habrán llamado unas 7-8 veces sin nunca contratarme) y no fui, dos el Jueves y fui solo a una (fui a la con SITEL IBÉRICA y no a la con UNISONO, que me telefonó tres veces en diez minutos por tres ofertas distintas a las que me había apuntado). Sí fui a la del Viernes 14, en la cercana Calle Zurbano (entre Alonso martínez y Rubén Dario), donde hablé con Paula de Konecta, que enseguida me dijo que hubiera podido empezar la formación el Lunes siguiente, acudiendo a las oficinas de AutoclubMutua de la Vía de los Poblados (Metro San Lorenzo), por un trabajo en atención telefónica. […] Sábado, 5 de Enero de 2007, h 20.20 – […] El Lunes 17 de Diciembre me desperté a las h 6.40, tomé el Metro en la Glorieta de Bilbao y llegué en una media hora en San Lorenzo, puntual a las h 7.50 en las oficinas de AutocluMutua de Vía de los Poblados, nº 1, 3ª planta. Nos recibió una chica de 27 años, Marta. A hacer la formación eramos doce, cinco españoles y siete extranjeros: la getafense Soraya, de 18 años; el sevillano (creo que gay) Juaquín, de 32 años; tal Felipe, hombre soltero con mucha exeriencia en cargos parecidos; una chica de como mucho 19 años, antipática […] y falta un español que ahora no me acuerdo; además, dos colombianas, un francés, una peruana, una boliviana y un argentino, más yo. Ya al terminar el primer día nos dejó una de las colombianas, ya que no conseguía combinar los horarios del trabajo con sus empeños, hijo incluido; fue sustituida por una española; tampoco se presentó al segundo día el argentino, mientras que el tercer día fue echada la boliviana, culpable de comportamiento inadecuado. El curso empezaba a las h 8.00 de la mañana y terminaba a las h 16.00, con tres pausas por un total de 45 minutos de descanso. El primer día fue solo teoría, no fue pesado, al revés, entretenido, había buen ambiente, pude socializar con los compañeros, Marta fue firme pero agradable, aprendí muchas cosas, me gustó. El Martes padecí cansancio, un par de veces casi me dormí, las pausas venían muy bien. A la tarde nos pusieron “en escucha”, es decir al lado de un compañero a escuchar como trabajan y a tomar confianza con los programas y las herramientas informáticas; me gustó, veía que mejoraba de minuto en minuto, así que me quedé una hora más, hasta las h 17.00. […] [Al volver en casa] no había Internet: de repente no había conexión, tuve que llamar a YA.COM y empezaron a trabajar (no mucho) en una incidencia técnica que perduró hasta el día 28, así que estuve sin Internet por todas las Navidades. Y es que, si hubiera seguido trabajando, no hubiera tenido problemas. Pero el Miercoles, al volver de mi tercer, positivo, día de formación, con mi novia que se había sentida mal y no había ido al trabajo, encontré en el contestador un mensaje de una empleada de Konecta, en lo cual se me comunicaba que me habían descartado y no iba a seguir en Autoclub . . . […] Deprimido y dejado en la calle. Justo venían las Navidades y encontrar trabajo se perspectaba como un real problema. […] El Jueves 20 había la fiesta de Mondial Assistance en un bar de Plaza de Colón, pero no fuimos, ya que no iba ninguna de las amigas de mi novia. El Domingo 23 el Milan perdió el derby contra al Inter y el Madrid ganó al Nou Camp; en el medio, me encontré con Melisa, que nos dio en préstamo hasta Septiembre su televisión, ya que tiene dos (por las dos viviendas que tiene con su novio, en Estrecho y en San Fernando de Henares) y en Marzo de irá a vivir un tiempo a Bali, precisamente hasta Septiembre, cuando volverá y evaluará la experincia para decidir si seguir allá o menos. No me acuerdo cuando, un día que mi novia libraba, fuimos a comprar con los bonos de navidad que le dan a María Valeria en el trabajo, una estufa, una tostadora y una olla a presión, todas cosas que nos están saliendo muy útiles. […] Armamos una especie de santuarito, con como base la caja de la estufa cubierta con papel de Navidad, encima los regalos y, a sus píes, unos pandoros y una cajita de galletas navideñas. Los regalos los habrimos la noche del 24, cuando ella volvió del trabajo. Yo le regalé una agenda y un buzo rojo con un dibujo de Mafalda adelante; ella me regaló una camiseta aderente y un buzo con cremallera. Fue lindo, así como fue lindo el día, nada que ver con el 2006. Ella no trabajó, nos despertamos a las h 11.00, almorzamos en el Mueso del Jamón de Plaza Mayor, anduvimos por la zona desde la mañana hasta las h 17.00, terminamos pasando una tarde y noche tranquilas en casa. El 26 fui a una entrevista con la ETT Albecon, en la Calle Atocha, un trabajo por la línea hotelera UTELL, por un puesto de recepcionista con italiano. Yo y el otro chico que acudió a la entrevista, un madrileño que estuvo de Erasmus en Venezia, fuimos mandados por la […] empleada de la ETT a las oficinas de la empresa, enseguida (de allá nos dijo de tomar el Metro – sucio, pero sucio, sucio, sucio, ya que los empleados de limpiezas están en huelga desde hace casi un més – hasta la Plaza del Marqués de Salamanca, en Nuñez de Balboa), y allí me descartaron por no saber inglés. Pasé así, sin hacer prácticamente nada, los últimos días del año, hasta Noche Vieja. María Valeria trabajó el 1 de Enero, pero no el 31 de Diciembre. Pasamos en casa el último, frío, día del año. A la noche cocinamos lentejas, sobre sugerencia suya, pero ella misma comío muy pocas. [Nos cambiamos para ir a la fiesta de Pancho] hicimos a tiempo para la medianoche, para encender la TV y asistir a las doce campanadas de la Puerta del Sol, comer las uvas (yo lo hice por primera vez) y reirnos, antes de salir e ir para la fiesta. Pasamos una linda noche, había mucha gente, buen ambiente. Yo tomé cuatro copas, ella tres. Bailamos mucho, nos divertimos. […] Seguimos hasta las h 6.30, cuando nos fuimos para casa, llegando solo a las h 7.30 y durmiéndonos a las h 8.00 pasadas. 1/7/2008 LOS CUENTOS DE LA GALLETITA - 2Son las siete y cuarenta y cinco de la mañana. Hacen ya unos cuantos minutos que abandoné mi cuarto para ir al colegio. Hay un aire pesado en el ambiente, como de encierro. Ha quedado, por descuido, la luz encendida, que delata el desorden reinante en aquella habitación. A primera vista, la cama, mar multicolor revuelto por los sueños de aquella noche. Y como toque decorativo, el camisón rosado, hecho un bollo en medio de la almohada. Sobre el suelo, ropa sucia del día anterior. El placard, abierto. Hojas de carpeta por doquier como pájaros dispersos en el cielo. Lápices, gomas, lapíceras y pegamentos entonan una melodía, más bien un grito, donde piden que alguien los ordene, conjuntamente con el resto del cuarto. Y esperan, inquietos, ese momento tan ansiado, que es el de ser ordenado. María Valeria Olguín Guerra Buenos Aires, Argentina 22 de Agosto de 1991 1/6/2008 LOS CUENTOS DE LA GALLETITA - 1Eran las tres de la mañana, yo iba por el séptimo sueño cuando una monótona melodía electrónica me despierta. Era como el sonido de las alarmas de los relojes o el de los videojuegos. La melodía se repetía una y otra vez, era corta, pero apenas terminaba, y volvía a comenzar otra vez. Como su sonido era muy débil pensé que podía venir de algun juguetito de mi hermano. Tenía que encontrarlo y apagarlo, pero estaba tan cansada y no tenía ganas de ir hasta el cuarto de mi hermano y buscar a oscuras el simpático juguetito que me había desvelado. Desistí inmediatamente de esa idea. Total, pensé, en algun momento tiene que parar. La noche pasaba, yo me dormía, pero varias veces escuchaba, desde lejos, esta conocida musiquita. Me parecía imposible que durase tanto, commence a pensar que era un sueño y, vaya uno a saber uno porqué, siempre me pasa a la noche, tuve miedo. Bueno, la noche pasó y luego llegó la hora de levantarme. Para mi disgusto la melodía seguía todavía sonando, ahora que era de día y era más valiente decidí buscar de donde salía esa repetitiva música. Me di cuenta que el sonido era más fuerte cuando estaba en mi cuarto, sobre todo cuando estaba cerca de una puertita, abajo del escritorio, donde guardo todos los libros del colegio. La abro y busco entre los libros y por fin encuentro al causante de esta cuestión: una simpática tarjeta de navidad, con un sonriente Papá Noel sentado en un trineo, flotando en medio del cielo. Claro, la tarjeta era musical, y la parte de la tarjeta que hace contacto al abrirla producía esta pesada melodía. Esta parte, debido al peso de los libros, estaba permanentemente en contacto, lo que hacía que la tonada fuese interminable. Volví a mirar la terjeta y vi la sonrisa burlona de Papá Noel. De rabia arranqué la pila y encerré a Papá Noel en un cajón y una sensación de alivio invadió mi cabeza.
María Valeria Olguín Guerra
1989
Buenos Aires, Argentina
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