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8/04/2007 PASCUAPascua 2007. Nuevamente festividades en Italia, después de haber sido ausente en Noche Vieja, Navidad la pasada Pascua. Me acuerdo de la anómala Pascua del año pasado: Ci svegliammo verso le h 11.00, non avevo dormito molto bene. Restammo qualche minuto a letto, poi ci alzammo. Insieme alle solite galletitas, fece del mate . . . ero curioso di provarlo, lei non mi incoraggiò, ma io insistetti ed alla fine mi piacque molto. Era il giorno di Pasqua, ma l’atmosfera vi era assolutamente estranea rispetto alle mie abitudini. La coinquilina lavorava anche quel giorno, così come pure lei si sarebbe dovuta assentare per lo stesso motivo nel pomeriggio. Mentre terminavamo la colazione, decisi di telefonare ai miei per far gli auguri: dopo aver parlato con mia madre, toccò a mio padre, che volle parlare con Valeria. Misi il vivavoce, e glie lo passai, lui disse «Ciao, sono il papà di Mario», prima di rendersi conto che lei non parlava italiano. Passammo la mattinata lì, tra il salotto e la camera da letto. […] Giunta l’ora, pranzammo. Arroz con guisantes y atún, il pranzo di Pascua più povero della mia vita, ma il primo con lei, il che gli conferì un particolare e piacevole gusto. Lavati piatti, ci sistemammo ed uscimmo di casa: aspettammo l’autobus qualche minuto e quando giunse ci baciammo, accordandoci per rivederci il giorno seguente, quando lei non avrebbe lavorato, e, andata via, vi vidi a bordo Amaia, che mi salutò con un sorriso ed un gesto della mano. La Pascua madrilena mi colpì: niente! Un giorno come tanti. Da casa mia, telefonai a Caterina e Franziska, in viaggio a Cádiz. Nel pomeriggio uscii, già che avevo promesso a Casimiro che gli avrei comprato El País. Da Gran Vía, telefonai di nuovo a mia madre, parlai con mio fratello e con mia sorella Eleonora, con qualche zia, ma non riuscii a salutare tutti. La notte giunse lenta e noiosa, feci un salto a controllare la casella di posta elettronica e poi la solita routine degli ultimi tre giorni: cena, doccia e Metro. La Pasquetta, addirittura, non esiste . . . Gran Vía era percorsa dalla solita moltitudine, gente che va al trabajo, gente che va a passeggio, gente di qualsiasi tipo . . . […] Hoy me desperté a las h 11.00, María Valeria no estaba conmigo, sino que en Madrid. He desayunado, he leydo alguna (aburrida) página de El Retrato de Dorian Gray, he aiudado en los preparativos para el almuerzo. Han estrado mis primos Peppino, Nicola, Roberto y Mariateresa (mi tía comió antes y se fue, ya que su padre está en el hospital), la prima de mi padre Pina y sus hijos, Emilia y Miguel Angel. Comimos muchísimo (yo tres patos de lasaña y uno de salchichas con papas, más dulce, todo acompañado con vino y champán final) y el día todavía es largo . . . . . 6/04/2007 PADRES e HIJOSEsta tarde estuvo aquí mi tía Maria, una de las siete (serían ocho, pero una falleció en 1998) hermanas de mi padre, que no veía desde Navidad de 2005. A la noche comimos yo, mis padres y mi hermano, ya que mis hermanas han salido. Al terminar, mis padres hablaban de la hermana de mi madre, que tiene anorexía y que crea problemas por tratar a los otros de anormales, sin darse cuenta que la anormal es ella. Ellos casi la protegían por esa actitud, hablando de como ella trata con los otros y de como comportarse para adaptarse a ella. Allí yo, que estaba tranquilamente tomando mi tercer vaso de vino, tuve la mala idéa de intervenir y de expresar mi opinión sobre el tema, también porqué mi padre me miraba como para hacerme participe de la conversación. Fue una mala idéa porqué cada vez que digo mi opinión sincera sobre algún tema sociál hablando con mis padres acabo siempre tachado de incompetente y de anormal y cada vez me promito de empezar a estar callado y de no ponerme a razonar nuca con ellos sobre cosas de ese estilo. Esta vez me he dejado llevar y no he pensado en las consecuencias, diciendole que tal vez tengan que hacerle entender a mi tía que se equivoca, sin dejarle toda esa autonomía y esa falta de respeto por los demás. Frente a eso, mi madre se puso a justificar sus posiciones, acabando diciendo que su problema es de considerarse una enfermedad «[…] come può essere per i tossicodipendenti o per gli omosessuali» . . . molestandome sobre un tema, el último citado por ella, que desde siempre defiendo en Italia. Como había que esperarse, empezó una discusión sobre la homosexualidad, una discusión que se repite desde hace años, con mis padres que dicen que los homosexuales son personas deviadas y enfermas y yo en defender la libertad de pensamiento, de orientación sexual, de todo . . . en sintésis: es un choque entre un padre (clase 1954) de índole fascista, que piensa que no todos son inteligentes, que no existen instintos y que hay que imponer a la gente lo que tiene que pensar y lo que tiene que hacer, y un hijo (clase 1984) libertino, que defiende la libertad de expresión de pensamientos y acciones, a pesar de no niegar nunca sus idéas sobre lo que es sentido común. En pocos días me voy: espero no tener nunca más que discutir con alguien sobre esas cosas. - 5 DÍASA las h 15.11 de hoy, 6 de Abril de 2007, he terminado de leer El Señor de los Anillos, la trilogía en seis libros de John Ronald Reuel Tolkien. Empezé a leerlo en Septiembre de 2005 en Madrid, pero lo dejé durante del Noviembre siguiente, cuando terminé el segundo libro de la primera parte: La Compañía del Anillo. Lo dejé porqué estaba leyendo una versión traducida en italiano y en ese entonces me interesaba más leer algo en castellano. Así que, después de haber leído durante del verano El Hobbit, entre Noviembre y principio de Diciembre leí El Silmarillon. Terminados los examenes, a partir de la segunda mitad del Febrero, a distancia de más de 15 meses, he retomado la obra más conocida. Solo me quedan las apendices finales, que tampoco me interesan tanto. Desde el més de Julio del verano pasado, cuando, terminado el Erasmus, empecé a centrarme en los últimos seis examenes de la carrera (más la maldita tésis . . .), solo he leído cuatro novelas: El túnel del argentino Ernesto Sabato (además, leído por el examen de Lingua Spagnola I), La penombra che abbiamo attraversato de la italiana Lalla Romano (también eso por la Universidad, por el examen de Letterature Comparate), El libro de los seres imaginarios del argentino Jorge Luis Borges (regalo de Navidad de mi novia) y 1984 de George Orwell (otro regalo de Navidad de mi novia). Extrañaba ponerme a leer con tranquilidad, esperaba terminar pronto los examenes también por eso. El Señor de los Anillos es una maratona incredible, pero si el género gusta es muy agradable, entusiasmante diría. Ahora me queda otra cuenta en suspenso: El Retrato de Dorian Gray, comprado en el mercadillo de la Plaza Dos de Mayo de Madrid durante del Mayo pasado y dejado de lado (a parte pocos capítulos leídos de vez en cuando) en estos meses. No me falta mucho, tal vez lo termine antes de volver en Madrid. Capítulo sigarrillos. En los meses de examenes me he tenido estable con un ritmo de 4-6 cigarillos al día, pero en los días antecedentes y siguientes a la licenciatura lo he subido, hasta llegar a uno 10 diarios . . . lo que no me gusta para nada. Entre ayer y hoy he buscado otra vez controlarme, estabilizandome sobre los 6. ¿Objetivo? Dejar de fumar del todo: lo quiero yo para mi, lo quiere mi novia que (a decirlo todo, impulsandome poco) desde que nos conocemos ha expresado el deseo de que no fume más y yo le he prometido (mea culpa: se lo prometí también en Noviembre) que dejaré al volver en Madrid. Hoy es 6 de Abril. El año pasado en esta fecha estuve en la Universidad, fui a tutoría de Prof. mexicano Carlos Lozano Ascencio para comunicarle que no hubiera seguido yendo a clase de Teoría e Historia del Periodismo y fui al gimnasio del campus de Fuenlabrada, en donde acababa de inscribirme; a la noche María Valeria vino en mi casa, a las h 23.00. Escribí tiempo después: «[…] così tardi in quanto lei doveva andare a consegnare e farsi pagare un quadro che le avevan commissionato. […] Lei non aveva cenato, così che uscendo ci fermammo al Pans & Company di Plaza de Callao, dove mangiò un panino o qualcosa di simile. Giungemmo a Palacio Gaviria giusto in tempo per approfittare dei biglietti d’entrata gratuita che avevo preso il giorno precedente alla sede del Forocio, Carrera de San Jerónimo nº 18. Facemmo un giro nella discoteca, lei non volle bere niente, ballammo un pò, ma non ci divertimmo granché. […] verso le h 1.30 o prima, le chiesi di andar via, lei pienamente concorde. […] La mattina, dopo, fatto colazione (ancora té con galletitas), ci accordammo per vederci in serata, come già la sera prima avevamo deciso. Mi aveva, però, detto di voler restare in casa questa volta e passare una serata tranquilla, la sua ultima serata prima di tornare al lavoro dopo una settimana di vacanza. […]» Lo que pasò en la siguiente cita es historia . . . horas clave para mi vida. Hoy las horas las cuento, horas y días en la espera de mi vuelta en la ciudad del Oso y el Matroño: ¡faltan 5 días! 5/04/2007 - 6 DÍASHace 6 días estaba en la Universidad y esperaba a que empezara mi sesión, el acto último del primer ciclo de mi carrera universitaria, esperando la que iba a ser una delusión. En 6 días estaré en el piso de la Calle de Velarde, llegado desde hace poco del Terminal 4 del Aeropuerto de Barajas, tal vez comiendo o tal vez sistemando mis cosas, esperando de saber los detalles de la cita que decidirá mi futuro y esperando la vuelta desde el trabajo de María Valeria. La rabia por el Viernes pasado todavía no se ha apagada, no creo que se apagará nunca del todo. Tengo dos recuerdos por arriba de todos los otros: 1) acababa de terminar la discusión de mi tésis, me acerqué a mis padres, mis hermanas (Eleonora, con al lado su chico Daniele, me hizo una foto), mi prima, salì, recibiendo felicitaciones por todos lados, por tías, primas/os, amigas/os, pero busqué solo a Francesco, quise un rato de tranquilidad, hablé con él de que tal me había ido, estaba un poco contrariado con el Prof. Frezza por haber querido ponerme en dificultad, pero estaba también seguro de haberlo enfrentado bien, seguro de mi, seguro de que iba a conseguir lo que era mi objetivo; 2) más o menos una hora después estaba de pie frente a la comisión, el Prof. Frezza dijo las notas, empezando por mi 98/110, yo esperé a que terminara la ceremonia, covando rabia y sintiendo una fuerte delusión, así que apenas terminó me fui, haciendo un gesto con las manos (levantandolas y bajandolas juntas, como para decir «Ya está, me voy de este asco») en signo de esfogo. Hoy estoy aquí en casa de mis padres, esperando la Pascua y el paso de estos días de lenta despedida a Italia. Por un par de días tuve problemas con el ordenador, afectado por un virus, así que pude rencontrar las ganas de leer Il Signore degli Anelli, dejado el Jueves pasado. Empezé a buscar ropa y todas las otras cosas que me quiero llevar en Madrid, tirando todas las cosas inútiles, guardando todas las cosas que no considero importantes y que pienso dejar acá, con un ojo (por ahora solo metafórico, ya que por la aplicación práctica prefiero esperar unos dís más) a la balanza y al peso de mi trolley. También busco entender como funcionan el MP3 y el MP4 que me regalaron. Estoy exagerando un poco con el móvil y, si esa exageración estaba justificada el fin de semana pasado por todo lo que me pasó, ahora no y no alcanza decir que estoy con ansia por lo que me espera (perspectivas lindas, pero el miedo y el vertigo son normales en esos casos) a la vuelta en España y por las ganas de empezar todo eso y de volver y hacerlo y hacerlo bien. Estoy programando, arreglando cada detalle para no tener inconvenientes, haciendo telefonadas y pensando en como portarme y como gestionar la nueva situación. Anteayer a la noche supe que nació la hija de Moncho y Martha, con uno días de antelación respecto a las previsiones. En todo eso, hace dos-tres días vi algo en la terracita de la casa de mis padres que ni en Madrid me ha pasado de ver: desde que se fue mi novia, mi perro Alex está en compañía de otro perrito, que no tenemos idea de donde salió y que mis hermanas han bautizado Parkinson por su estar siempre moviendose, siempre agitado. Bueno, ese día (creo que pasó el Lunes), Alex hizo de todo para . . . follarse a Parkinson . . . La terminología no es de las más ortodoxas, pero no sé si se puede decir “hacer sexo” también para los animales; está de hecho que Alex buscaba ponerselo por la cola al pobre Parkinson, que se alejaba, pero enseguida volvía a acercarse para jugar. Lo peor es que Alex lo conseguía en su intento . . . A principio tuve la sensación de que Parkinson, pequeñito y joven, no se diera cuenta de lo que le pasaba, de lo que Alex quería hacerle, inocente victima del perro mayor. Pero, anteayer, vi que Alex estaba menos exaltado, probablemente cansado por una noche de placer, y a Parki que seguía con él, se acercaba para jugar y . . . a ratos le “ponía la cola” a Alex . . . Todas a mi me pasan . . . hasta los perros gays . . . . . 2/04/2007 - 9 DÍASLos pasados cuatro días han sido de los peores de estos últimos meses. La rabia del Viernes está todavía viva y lo demás no ha sido mejor : pienso en todo lo que he hecho en estos nueve meses y en lo inútil que ha sido, que si tenía que licenciarme con 98/110 hubiera podido hacerlo en Noviembre con un 95, ya que igual al 100 no he llegado, pienso en los sacrificios, en el estrés, en las noches insomnes, las horas pasadas en los libros que no han sido fructiferas como me esperaba . . . en Madrid, las tardes y noches de Diciembre pasadas estudiando cuando hubiera podido salir y divertirme sin perjudicar la Universidad más que tanto, así como en los tres meses que le he niegado buscando llegar a un objetivo que he fallado . . . y la sensación de no tener mucha responsabilidad en esa derrota, que es tal vez lo peor de todo. Pero eso queda. En nueve días volveré en la Puerta del Sol. El Sabado compré una nueva maleta y ayer hablé con Paolo, ya empiezo a pensar en que llevarme y en que renunciar, por una mudanza que se presenta como definitiva. |
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