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    6/29/2007

    DIARIO DE ALICANTE

    Durante de los 12 días alicantinos (13-25 de Junio), he llevado un diario, simples apuntes en un cuaderno, sensaciones sobre la experiencia, descripciones de acontecimientos, sentimientos del momento.

    Miercoles, 13 de Junio de 2007

    • h 7.30 – ¡Por fin! Este viaje estaba a punto de hacerse un incubo antes de empezar: hemos tardado mucho en encontrarnos con Lara, ella en una salida, yo en otra . . . y lo más ridículo es que la que teníamos que tomar no era ninguna de las dos . . . Ahora, bueno, estamos en el tren, de camino para Alicante.

    • h 18.20 – Estoy en el piso, Avenida de los Jarales, nº 5, 1º A. Después de desayunar (un asqueroso café con leche en el bar del dueño del piso), nos han acompañado aquí, nos han dicho que vamos a empezar a trabajar a la noche y se han ido (a parte Vanesa y Juanma, hay Susana, dueña de otra franquicia de la cadena y ex “compañera de baile” de Juanma), quedando en volver alrededor de las h 19.00. Yo y Lara hemos ido a hacer la compra en un Centro Comercial a tres paradas de autobus de aquí, hemos comido algo (no hay gas . . .) y hemos descansado.

    Jueves, 14 de Junio de 2007

    • h 1.05 – De vuelta en casa. Yo y Lara hemos estado a la noche en el restaurante, a dos pasos de la Rambla, a cinco minutos de la playa. A principio los compañeros parecían fríos y nos hicieron comer unos spaghetti con ragù orribles; después llegó el pizzero, Miguel, un chico amable, simpático, disponible. El trabajo me pareció más simple de lo que pensaba, a parte que había poca gente y a las h 22.30 ya casi no había trabajo. Dos apuntes: 1) me di cuenta que llamando de aquí a Madrid gasto 50 centimos al minuto; 2) hace poco hablé con migalli, estaba mejor, quedamos en que ella venga directamente acá.

    • h 9.35 – ¡Llegó migalli! Acabamos de hablar al móvil, está en la parada de autobuses del aeropuerto. Anoche me costó muchísimo dormirme sin ella, tal vez también porqué el la habitación contigua estaba el dueño del piso (que no podría estar acá) que hacía “ruido” con un . . . amigo . . .

    Martes, 19 de Junio de 2007

    • h 16.30 – Martes. No escribo desde el Jueves pasado, 5 días, los 5 días que mi galletita ha pasado aquí en Alicante. Se ha ida esta mañana a las h 11.00, ahora mismo estará trabajando. Yo me siento cansado, deprimido, me duele la cabeza; me he despertado a las h 8.00, con nada más que unas cuatro horas de descanso a espaldas, la he acompañado al aeropuerto, he vuelto en casa a las h 13.15, quedandome a comer, fumar, leer, hasta ahora, que nos vamos (yo y Carmen, con Juan Manuel y Vanesa) a hacer el cuerso por el carnet de manipulador de alimentos, en mi día de descanso . . . . .

    Miercoles, 20 de Junio de 2007

    • h 17.04 – Hoy cumplo una semana en Alicante. Ayer la pasé mal: el curso de manipulador (el carnet vale solo para Bruno Caruso . . .) […] me hizo aumentar el dolor de cabeza; después fui a la playa, estuve con Carmen y Lara (al llegar, la encontré en topless, toda quemada), me di un lindo baño en el mar; a la noche cené y me dormí temprano, despertandome solo para telefonar a María Valeria. Ahora estoy en la playa, solo, hace calor, pero como siempre hay viento. Los cinco días con mi novia fueron lindos: a las h 16.00, cuando yo salía del trabajo, ella venía a recojerme e ibamos a la playa, nos bañabamos juntos (sin que hiciera los caprichos del año pasado), tomabamos el sol, leyendo, salíamos para ir a merendar a algun lugar cercano, hasta las h 21.00, cuando yo volvía al trabajo. Al salir (h 24.00 o después), volvía al piso, donde ella me esperaba. El Sabado a la noche salimos, comimos en la calle paralela a la del trabajo (que se llama Calle de Miguel Soler) y caminamos por la playa, tomando algo (yo una Coca Cola, ella una clara) en un bar situado en la arena […] Salimos también el Lunes (a la noche no trabajé, pero a la tarde tuve que ir a la presentación de los platos nuevos), su última noche: comimos paella con Carmen (que, olvidando su dieta, pidió también un plato de bravas), fuimos al bar en la playa, donde nos alcanzó también Lara (que, olvidando su dieta, llevada tan rigidamente que no quiso cenar, se compró un helado); cuando ellas se fueron, nosotros fuimos a bañarnos […], nos metimos ni hasta las rodillas y eso fue, es decir casi nada . . . […] El trabajo sigue, voy aprendiendo y el Viernes a la noche tuve una discusión con la dueña (“la de las tetas arrugadas”, como dijo Lara en un momento de ira), complice la presencia de mis jefas, a los que les dijo que no me empeñaba; fue útil: la mujer es pesada (ella dice que se exige mucho a si misma y, entonces, le exige mucho a todo el mundo) y esa discusión la hizo poner más bien dispuesta conmigo. […]

    Jueves, 21 de Junio de 2007

    • h 19.35 – En la playa. Después del trabajo he vuelto al piso, he almorzado y ahora estoy aquí. Anoche en el trabajo me puse un poco nervioso, reaccioné a Carmen, cuya actitud me gusta siempre menos. Juan Manuel y Vanesa nos pidieron de quedarnos hasta el día 30: los tres decidimos que no, esta noche se lo comunicaremos. Me costó muchísimo dormirme, en la cama buscaba a migalli y finalmente tuve que levantarme e ir al salón, donde charlé mucho con Lara del trabajo, de Carmen y de las relaciones entre todos. Me dormí allí. […]

    Viernes, 22 de Junio de 2007

    • h 3.10 – Esta noche, de vuelta del trabajo, le hemos (finalmente he tenido que hablar yo por todos) comunicado a Juan Manuel y a Vanesa que no nos vamos a quedar también la semana que viene; Vanesa ha reaccionado mal, diciendonos de ser concientes de nuestras responsabilidades y que en Madrid lo quiere PERFECTO. […]

    • h 19.24 – En la playa, como de costumbre puedo decir. Mientras que venía, en la Rambla me he encontrado casualmente con Juan Manuel (que acababa de hacerse hacer un masaje en el centro estético de la hija de la dueña del Bruno) y con Vanesa, que me han dicho que el Lunes a la mañana trabajaremos y nos iremos el Lunes a la tarde […] Esta mañana ha habido menos trabajo de lo que pensaba, pero Miguel no ha hecho nada más que reprocharme todo el tiempo, sin dejarme autonomía, que creo sea lo que necesito en este momento para mejorar y adquirir confianza. A parte el desayuno routinario (té, croissant y galletas), al llegar al trabajo he tomado un “café bon bon”: no me ha gustado mucho, demasiado dulce, pero hay que decir que Angel hace muy buenos cafés […]

    • h 3.45 – Alicante está de fiesta, las Fogueres de San Joan expuestas en toda la ciudad, mucho ruido . . . ¡lo odio! Una ciudad orrible, casi insoportable, lo sería del todo si no tuviera esa playa que intenta relajar mis tardes. Esta noche ha sido de lo peor, el trabajo agobiante, de esta manera aprendo poco y me agobio mucho. […]

    • h 18.33 – He llegado hace poco en la playa; quería venir antes, pero había (y sigue habiendo) mucho viento y mucha gente, además que me siento algo deprimido. He encontrado a Lara, que duerme beata tet . . . diría “tetas al viento”, pero las tiene tan pequeñas que casi no se le notan . . . Ni se ha dato cuenta de mi presencia hasta ahora. Anoche me dormí a las h 4.30/5.00, esta mañana me ha costado levantarme; al trabajo todo bien, veo mejorías y he adquirido confianza, pero sé que esta noche será igual o peor que ayer […]

    Domingo, 24 de Junio de 2007

    • h 3.22 – Alicante sigue de fiesta. Yo la odio siempre más. Un día (tal vez ya en un més) hablaré como de un buen recuerdo de aquella estancia en la Generalitat Valenciana en donde fui a hacer un curso de formación de pizzero . . . . . […]

    • h 19.21 – Hace poco me ha llamado Juan Manuel: han comprado los billetes (así que Lara ya no puede elegir y tiene que volverse), nos vamos mañana a las h 18.05, ellos no nos acompañarán a la estación, tendremos que tomar el autobus, llevandonos las maletas al trabajo e yendonos directamente desde allá. […]

    Lunes, 25 de Junio de 2007

    • h 3.30 – Con Lara y Carmen hemos cenado juntos (patatas fritas, carne empanada y guisantes): son desagradables, Carmen más, pero de verdad que lo son las dos. Desde la ciudad hay ruido, están quemando las últimas Hogueras. Al trabajo ha ido todo bien, hemos estado solo yo y Miguel haciendo pizzas (generalmente, en las noches con muchos clientes, está también otro chico); Miguel a cierto punto me ha dicho «No hace falta que te quedes más acá, porqué ni en un año de formación estarás listo para empezar solo. Tu formación tienes que terminarla en Madrid». Vanesa y Juanma no nos han llevado los billetes (ni los 350.oo €), avisando de que lo harán mañana; Miguel se ha ofrecido de acompañarnos a la estación de Renfe. […]

    • h 18.55 – En el tren con destino Madrid, por fin. Yo y Lara nos hemos despedido de Carmen, que alcanza a su hermana de vacaciones en Benidorm (tirando el billete compradole por parte de los jefes . . . a la cara de tantos proclamas de respeto y tonterías parecidas), también esto por fin . . . Ya no la aguantaba más. He mantenido cierta frialdad en despedirme del equipo del Bruno: Milu, Dora, Vanesa, Ana, Sergio, Angel y Miguel. Nos hemos despedido también de Rafa, nuestro chofer por unas horas, argentino mayor de Mar del Plata que en el coche nos ha contado buena parte de su vida. Antes de llevarnos a la estación, nos ha escotado al obrador […] para una última charla con José Luis, Juan Manuel y Vanesa, que me pidieron (a mi y a las otras dos, singularmente) impresiones sobre la experiencia y las perspectivas, a parte entregarnos los billetes del tren (pero no los 350.oo €, eso habrá que arreglarlo la semana que viene en Madrid). Mientras que hacíamos la cola por el tren (hubo que pasar las maletas por el metal detector), he llamado a María Valeria: acababa de salir de la piscina, me esperará en Atocha . . . . .

    6/8/2007

    INAUGURACIÓN EXPO M.V.O.G.

    Jueves, 7 de Junio - Llegamos en el Aroma+ a las h 19.20. Definimos el tema da bebida y comida (Fabrizio le dijo a María Valeria que tenía una sorpresa, que me reveló a mi con antelación: ¡pinchos de polenta!), pusimos los últimos anuncios, empezamos a esperar, concientes de lo temprano que era. El primero en llegar fue Joaquín, vestido en chaqueta y corbata, ya que estaba de vuelta del trabajo; Joaquín fue desagradable y venenoso como siempre, dispensandome todo el tiempo chistes y frases tiradas sobre mi edad, sobre mi relación con mi novia, sobre mi busqueda de trabajo; más veces salí de allí, para fumar o hasta solo para alejarme de aquel tipo. Por suerte se fue, como a las h 22.30, cuando había llegada una amiga italo-americana de Fernanda conocida en ocasión de cumple de Flavia (Flavia había mandado un sms para decir que no se encontraba bien), y nosotros empezabamos a desesperar a que no llegara nadie, cuando ya habíamos tomado una botella de vino, pinchos y patatitas. Empezaron a llegar en masas a partir de las h 23.30, cuando vinieron María Luisa, su novio Fran, tres amigas, Amaia, Eva, Patricia . . . Siguieron otros, hasta las h 24.45, cuando llegaron los reduces de Mondial, Oscar, Marcos, Marta, Renata, Jesús, Moraima, Giuseppe, Luciana, Gisela, Pancho . . . Fue agradable, yo e María Luisa estuvimos todo el tiempo tomando Lambrusco, lo pasamos bien todos; por cuanto fueramos muchos, no destruimos nada (casi nada: María Luisa hizo caer un vaso para vino), la cuenta final de lo ofrecido por María Valeria fue de 57.oo €, a las h 1.45 nos fuimos, Fabrizio satisfecho, nosotros también. Fuimos al Penta, donde yo y María Valeria no tomamos nada (ya era bastante), bailamos, hacía casi seis meses (14 de Diciembre de 2006) que no iba a bailar . . . Pero (o, mejor, precisamente para eso) llegué a las h 3.00 que no adba para más, me costaba muchísimo tener lo ojos (que mi novia me dijo estar muy rojos) abiertos, por no hablar de la fatiga al estar parado . . . Igualmente María Valeria quiso seguir el grupo, entramos en una disco teca de Malasaña (entrada 10.oo €), pero enseguida se dio cuenta de lo que estaba sufriendo y a los pocos minutos saludamos a todos y nos fuimos a casa. Vimos la luz del sol salir de la ventana solo a las h 13.40 . . . . .

    6/6/2007

    OTRO ADIÓS

    Miercoles, 6 de Junio - Más o menos a las h 15.50, estaba a punto de salir de casa (fui a enviar el fax de reclamación por lo de Telefónica), sonó el teléfono italiano: contesté, era mi hermano, con una voz muy baja . . . entendí que había pasado algo malo . . . pensé en mis padres . . . Giuseppe me preguntó que tal estaba, que estaba haciendo, después me dijo «T’aggia rá ‘na brutta notizia!» . . . Consciente y trepidante, costesté «Lo sò» y él «É muorto Aldo!» . . . Tengo casi verguenza en decir que me sentí aliviado en saber que no se trataba de uno de mis padres o de una de mis hermanas, pero . . . Me explicó que anoche se sintió mal y se fue a la cama; a la madrugada, a las h 5.30, un ataque de corazón se lo llevó. No supo resistir, no era el primero, tuvo uno a finales de 2005 y creo que uno más anteriormente; desde entonces se jubiló de jefe de la policía de su pueblo (Nusco), pero no se cuidó muchísimo: comía menos, pero igualmente comía mucho; fumaba menos, pero igualmente fumaba; todo eso escondiéndose de mi tía Gina, su novia desde hace unos 9 años. Mi tía, hermana mayor de mi madre, está divorciada desde 1984, antes de que yo naciera; en 1998 conoció ese Aldo Iandoli; a mi a principio no me caía muy bien, además que lo conocí en un periodo bastante malo, con mis padres que tenían problemas conyugales; con el tiempo, supo hacerse apreciar, conquistó a todos, con su manera directa de hacer, de saberse tomar cada responsabilidad, de soportar a mi tía, de ser simpático y amable con todo el mundo. Mi madre lo adoraba, para mi padre era un sostén, un amigo verdadero, el único capáz de por lo menos intentar llenar el vacío causado por el fallecimiento, hace tres años y medio, de su hermano. La tarde que me licencié, después de la delusion, fue uno de los pocos que supo entenderme, que estuvo a mi lado hasta el final, que me dijo palabras útiles y concretas: si dejé Fisciano tranquilo y me fui a casa sin seguir lanzando saetas a todos lados, creo que lo debo mucho a él. La noche que me fui de Italia, no pude salutarlo, le dije a mi tía de hacerlo . . . no me imaginaba que no lo hubiera vuelto a ver: ¡lo echaré de menos cómo a pocos!

    LA FERIA DE LA TAPA

    Jueves, 31 de Mayo - Nos despertamos a las h 9.30, con el ruido del teléfono . . . Era el instalador de ADSL de Telefónica, que me dijo que iba a llegar enseguida: vino, colgó el router, instaló todo y se fue. Justo cuando se fue, nos acordamos que la oferta preveía también un móvil al precio de 1.oo €, así que llamamos a YA.COM. Nos contestaron que no habían mandado a nadie a instalar el ADSL . . . . . Nosotros pensamos que había venido un dependiente de Telefónica en cuanto, a pesar de que es YA.COM con lo que hemos contratado, Telefónica se ocupa de instalaciones; la verdad es que en Telefónica se habían equivocado: en vez de ponernos solo la linea, nos habían activado también el ADSL, sin que lo pidieramos. Llamamos enseguida y lo hicimos desconectar. Yo me fui a la entrevista-bis con Bruno Caruso. Estaba el director llegado de Alicante, todo fue muy rápido, no me dijo casi nada importante (las únicas novedades fueron que la formación empezaría el 13 de Junio y que, después, el sueldo sería de 1000.oo € más propinas (unos 100.oo €) al més. Volví a casa, estuve un poco en Internet (todavía no lo habían desconectado) con María Valeria, a las h 12.20 tomé el Metro en la Glorieta de Bilbao, recurriendo el trayecto Alonso Martínez-Colón-Serrano-Velazquez-Goya. Tardé más de lo debido para encontrar el Palacio de Deporte. La Feria de la Tapa ya había empezado, pero no había casi nadie. El encargado me dijo lo que tenía que hacer: ponerme una camiseta (toda amarilla) y un pass e ir por la sala, limpiando las mesitas, llevando los vasos de cristal a la cocina y tirando todo lo demás. Pregunté a una chica de pelo rojo lo que había que hacer; hablamos más veces, mostraba interés, se dio cuenta de que soy italiano y me dijo que ella está estudiando el idioma; más tarde me dijo que se llama Andrea Natalia. Conocí otra gente, entre las que una chica (descubrí en los días siguientes que es portuguesa) que ya había visto a la entrevista y una chica chilena de nombre Sara, bajita, muy linda, casi siempre sonriente. Antes de irnos, los jefes nos encerraron en la cocina y nos echaron una bronca tremenda: parece que alguien iba pidiendo tapas y cervezas a los hosteleros, diciendo que se las debían por contrato; el reproche del responsible de los organizadores Paco Acebo fue fuerte, ya que dijo que no teníamos derecho, a comer ni beber, a descansar y ni siquiera a iral baño; después intervino un hombre en chaqueta y corbata, muy gordo, que se presentó como el jefe, y dijo que cualquier cosa pasara la pagaríamos, hasta ser echados sin ser pagados. Al salir, a las h 17.00, me junté con dos chicas alemanas y un italiano (Roberto, de Roma), dimos una vuelta, fuimos al Retiro; mientras que estabamos allá, los tres fumaban porros; me ofrecieron, yo de instinto rechazé, por respetar a María Valeria; enseguida me di cuenta de que ella, en una ocasión parecida (la salida por el cumple de Olga), no hizo lo mismo . . . ¡me sentí un idiota! La noche fue igual, incluida una segunda bronca. A cierto punto, me fui al baño a fumar y vi que tenía varias llamadas perdidas y dos mensajes en el buzón de voz: uno estaba vacío, mientras que el otro era de Vanesa, de Bruno Caruso, que me decía de llamarle cuanto antes; llamé enseguida: me contestó Juanma, me dijo que había sido seleccionado por el puesto de pizzero, obviamente acepté enseguida, él se felicitó con un «¡Enhorabuena!», diciendome que me hubieran informado en unos días sobre los desarrollos, la salida por Alicante, etc. Telefoné a María Valeria y se lo dije, dejandola muy contenta. Seguí trabajando con dedición, velocizando todo con la costumbre y llevando siempre más vasos a la vez. Al salir estaba muy cansado. En casa llegué como a las h 24.25, me di una ducha antes de que llegara María Valeria.

    Viernes, 1 de Junio - Esta vez encontré facilmente la Avenida de Felipe II. Los encargados estaban igual de pesados y había muchísima gente, sobre todo mayor. Natalia estaba muy fría y a mi me imprtaba poco su actitud, además que iba conociedo más gente, así que no me faltaban apoyos ni conocidos. A las h 17.00 volví a casa, rechazando la invitación de las alemanas. A la noche había aún más gente que a la mañana, esta vez más jovenes, estuvo muy pesado todo. Otra bronca nos esperó al empezar, por los mismo motives y nos dijeron de trabajar más y más rápidos, llevando más vasos a la vez, mínimo 15: bromeando, empezamos a contarlos e yo llegué hasta el record de 25 (VEINTICINCO) juntos en una sola torre . . . Me llamó María Valeria, preguntando si quería salir junto con ella, Eva, José Luis, Melisa y su novio; dije que sí (cuando estaba en Italia, me decía siempre que al volver hubieramos salido mucho, pero esa era solo la segunda vez . . .) y quedamos por vernos en el Metro Estrecho (por donde se iba a salir) en cuanto me hubiera duchado. A cierto punto, fui a llevar una caja de vasos a un stand; estaba volviendo con la vacía (o, mejor, llena de sucios), cuando uno de los encargados me llamó: le dije de esperar, pero él insistió, mientras que yo empezaba a perder la paciencia . . . Me puso una caja más encima de la que ya tenía, después la quitó . . . no estaba muy seguro . . . yo me cansé, me quedé con la mía y me fui: él me llamó desde atrás, me ordenó de volver, yo no le escuché y, al sentirlo seguir llamandome, me di vuelta y le enseñé el dedo medio . . . así que él dejó la suya y me fue detrás, llegó y se puso a decirme cosas . . . Yo me cansé aún más de él y le dije de callarse, él me contestó de callarme yo . . . seguimos un rato con un intercambio de «¡Callate!», «No, ¡callate tú», delante de hosteleros y compañeros, hasta que él no se rindió. A las h 23.55 me fui, de prisa, llegué en casa, me duché, me vestí y, llamando a María Valeria (que estaba en casa de Melisa), me fui para Estrecho. Volvimos a casa en taxi, casi a las h 6.00.

    Sabado, 2 de Junio - Despertador a las h 11.00. No tenía ningunas ganas de ir a trabajar, por lo cansado que estaba y por no querer enfrentarme todavía con aquellos tipos. Pero estaba frenado . . . tenía que ir . . . En el Metro encontré a un compañero de trabajo, el madrileño Ricardo, estudiante como Guardia Forestal, que vive cerca del Metro Alvarado; estuvimos charlando y al salir nos encontramos con Sebastian, el argentino de Córdoba. Entramos en el Palacio de Deporte a las h 13.10. A principio me sentía mal, la cabeza me daba vueltas, estaba aburrido, así que . . . ¡me fui a limpiar platos! Después de una hora a tope, fui a la toilette a fumar un sigarrillo y volví en la sala, más animado, charlando con los compañeros, haciendo el tonto a mi manera y llegando bien a las h 16.30, cuando la feria cerró su cuinta sesión. Almorcé en casa y a las h 19.20 estaba otra vez al trabajo. La noche fue más movida: estaba la chilena con una amiga suya y con el chico rubio inchapelotas que la perseguía (desde la tarde del día anterior . . .); a nada sirvió decirle de ir más calmo.

    Domingo, 3 de Junio - Todavía dormía, cuando escuché una vez lindísima decir «Amor, son las h 12.00» . . . Solo el tiempo de un rápido desayuno, de lavarme y de vestirme, que a las h 12.45 me fui a tomar el Metro. La mañana pasó tranquila: Sherley (la ecuatoreña que a la noche anterior se sintió mal) vino solo para firmar; rompí mis primeros tres vasos; me fui dando vueltas con el carro junto con algún compañero, tomando dos Coca Colas y unas cañas. Exactamente a las h 17.00 me fui; almorcé en casa y a las h 19.00 estaba otra vez al trabajo. Pronto Marcos me puso a lavar vasos, una hora agobiante, en la que tomé tres cervezas, mientras desde la sala llegaban noticias del aburridísimo concurso de tapas recién empezado. La noche pasó entretenida, comí y bebí mientras que trabajaba tranquilo, no había demasiada gente. Recibí un sms de María Valeria, que decía de haber llegado, pero que ya estaban cerrando las puertas. Rabhi fue más pesado que nunca en esos cuatro días. Como a las h 23.00, cuando se empezaba a ir la gente, nos dijeron de tirar todo, también los vasos . . . Para muchos fue una liberación . . . Yo me detuve un rato a tomar una caña con Ricardo y con la portuguesa, hasta que no se hacercó Paco y nos reprochó, diciendonos de volver a trabajar, permitiendonos de llevarnos las cervezas. A las h 23.30 Sara se fue y me dijo que nos iba a esperar a la salida y a las h 23.45 ya estabamos afuera: Rabhi y muchos más se habían ido, Sara me esperaba, sentada en las escaleras charlando con su amigo Nacho (no me resistí y le dije «Tienes muchos amigos tú, ¿verdad?»), Ricardo salió a los pocos minutos . . . estaba borracho . . . la portuguesa no se vio, Roberto y las alemanas salieron después, llevandose unas pizarras, mientras que otros llevaban vasos de souvenir y la rubia con el novio  dijo que ella estaba harta de vasos, pero que su compañera de pesos hubiera aprecido el ragalo, útil para los botellones. Se pensaba ir a tomar algo, pero, ya que muchos tardaban en salir, el grupo de disperdió y también la chilena se fue (con su amigo . . .), dejandome con Ricardo, Oscar y su amigo Victor: fuimos a tomar una cervecita en una bar enfrente del Palacio y fuimos a Malasaña (junto con un grupo de compañeras chicas, entre las cuales había una chica rubia que había siempre visto muy fría a lo largo de los cuatro días, pero que se reveló ser muy agradable: Ana, madrileña que vive por la Calle de San Mateo), pero yo decidí volverme para casa.

    Lunes, 4 de Junio - Después de haberme pasado por las oficinas de Select para entregar el “partes de trabajo”, me fui al Bruno Caruso de la Calle de Colmenares nº 5, donde había una reunion; cuando llegué eran todavía las h 16.15 y estaban solo Vanesa y Juan Manuel, que me enseñó el lugar, explicandome de paso las modíficas que había que hacer. A las h 16.35 llegaron también las otras dos compañeras: Carmen, una peruana de 40 y pico años, cocinera, y Lali, madrileña de 19 años (al saberlo, comenté «Ah . . . bueno, así no seré yo el más joven»). Nos dijeron que había que salir de Madrid con destino Alicante el Miercoles 13 a la mañana, en tren, un viaje de una duración aproximada de 3 horas y 40 minutos; allí, nos recibirían ellos dos, que se irían el día 6; para nosotros tres, habían alquilado un piso con dos dormitorios (Vanesa ipotizó que yo durmiera solo y las chicas juntos, encontrando la aprobación de ellas y mi «A mi me da igual», además que al final Juanma dijo que, si las chicas estaban de acuerdo – Lali dijo que sí, Carmen ya se había ida – María Valeria podía quedarse a dormir en mi habitación), bien comunicado con los restaurantes de la cadena y . . . con las playas; la formación tenía una duración aproximada de dos semanas, hasta el día 25 o 26 (por aproximada se entiende que tal vez menos, pero no más), y que tal vez allí mismo podíamos conseguir el “carnet de manipulador de alimentos” (que se consigue con unas tres, aburridísimas, horas de formación teorica); esperaban inaugurar por la “Semana del orgullo gay” (que empezaba el día 29), pero no estaban seguros de hacer a tiempo; el tema del sueldo (el contrato lo firmaríamos a la vuelta de Alicante, muy probablemente dos meses renovables a definitivo, en presencia de una persona contratada para ocuparse de esas cosas), fue el paso que llevó a lo de las propinas, especificando que ellos dos (Juanma y Vanesa) no las disfrutarían, sino que nos tocarían solo a nosotros tres (o cuatro, a la hora en la que nos dieramos cuenta que hiciera falta una persona más); cuando ya no había nada más que decir, a Juanma se le ocurrió especificar que él y Vanesa son «[…] absolutamente antidrogas», entre las risas de la misma Vanesa, divertida por la actuación paternal de su partner.